



Great White, una de las bandas más olvidadas de todos los tiempos dentro de la escena del Hard Rock , vuelve a estar de actualidad, con la publicación a finales del mes de marzo, de un nuevo álbum de estudio, tras aquel Back To The Rhythm editado en 2007.
En esta ocasión la banda de Jack Russell nos ofrece un trabajo que ya desde el mismo título Rising se puede atisbar como las intenciones son de recobrar el sonido perdido de antaño.
Rising nos ofrece un conjunto de composiciones que acarician el mejor Hard Rock, y donde nos deja claro como el Gran Blanco está de vuelta y con una motivación realmente impresionante.
Pocos seguidores podían pensar que Great White pudiera recuperarse tanto anímicamente como creativamente, tras el trágico incendio acaecido en Rhode Island durante una actuación del grupo que se llevó por delante al guitarrista Ty Longley, además de varios aficionados presentes entre el público.
Pero, la vida debe seguir, tampoco es la única banda que ha perdido a uno de sus miembros por el camino. Es fácil deducir que, en algún momento debía producirse la vuelta a los escenarios de la veterana formación estadounidense.
El regreso se plasmó en 2007 con la edición de Back To The Rhythm, con una formación que incluía a Jack Rusell (voz), Michael Lardie (guitarra y teclados), Mark Kendall (guitarra), Audie Desbrow (batería) y Sean McNabb (bajo).
Fue una vuelta categórica, que no decepcionó a fans y prensa. Así pues, la continuidad estaba asegurada y ahora queda ratificada con este nuevo álbum Rising, que contiene un poco de todo y con el único cambio en la formación de Scott Zinder sustituyendo a Sean McNabb.
El disco comienza con un par de temas de lo más enérgicos, Situation y All Or Nothing, este último con un sabor a AC/DC en los coros y en determinadas parte de guitarra.
Luego llega un cambio radical para introducirse de lleno en el AOR más convencional, con I Don’t Mind donde destaca la voz de Rusell, quien realiza una espléndida tarea a lo largo del álbum.
Con Shine, aparenta volver la energía pero, de nuevo nos envuelven en atmósferas edulcoradas, salpicadas de voces seductoras, tal cual ocurre en la algo más activa Loveless o en It Is Enough.
Un trabajo que respira los aromas del Blues y el Rock sureño con derivaciones hacia el Hard Rock cargado de intensidad, por una parte, pero con excesivos acercamientos a las melodías comerciales y a los sonidos accesibles, lo que delimita su poder de atracción en el resultado global para envolverlo en un ambiente algo asténico.
Por fortuna, la calidad de sus componentes nos recompensa con instantes seductores, como la rítmica Danger Zone o, Down On The Level, con otro gran aporte vocal, sus coqueteos con el Soul y algo de filigrana guitarrera, sin olvidar la apañada versión que ejecutan de Let’s Spend The Night Together, de los Rolling Stones.
Un disco cuyo análisis final resulta dividido entre unos delicados medios tiempos con gancho romántico, e irrupciones tenaces con desequilibrante encanto rítmico.
Bajatelo y disfrutalo aquí.
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