
Tras dos bizarros discos como Pretties for You y Easy Action (los cuales escucho de vez en cuando en un solo CD) a los que la historia ha tratado con más pena que gloria, en 1971 Alice Cooper decidieron dar inicio a su etapa clásica con, Love It To Death que dio lugar a una secuencia de discos impresionantes y les convertiría en uno de los mejores grupos de los 70.Este album lo conoci despues de haber conocido por vez primera la musica de Alice Cooper via su obra de arte Billion Dollar Babies. Si la memoria no me falla fue ese primero, luego Killer y School's Out en ese orden y despues Love It To Death. Cada uno, una experiencia y viaje sonico unico; asi es que para cuando llegue a este, ya era un adorador de la musica de Alice Cooper.
Si algo caracterizó a esta gran etapa de Alice Cooper fue la capacidad de hacer no solo grandes canciones de rock de estilo clásico, sino canciones que iban más allá. Ya sea mediante descomunales canciones épicas, mediante bizarras baladas, o sobre canciones rockeras con melodías que escapaban a lo convencional, lo que quedaba claro es que Alice Cooper era más que una simple banda de hard rock.
El disco empieza con tres temas de puro rock. El primero es Caught in a Dream, injustamente olvidado, pero muy querido entre los fans. El puente al segundo estribillo se cuenta entre lo más destacado del disco.
I'm Eighteen es la canción más famosa del disco y uno de los grandes himnos de Alice Cooper. Musicalmente es magnífica y tiene un aire decadencia impresionante, pero lo realmente mítico es la letra. Muchos himnos generacionales han quedado desfasados con el tiempo, pero este se mantendrá intacto pase lo que pase.
La razón es que la letra, lejos de ubicarse en un contexto temporal, habla sobre lo que signifia tener dieciocho años: estar en el paso de la niñez a la edad adulta, ser un niño y un hombre al mismo tiempo, sin saber que será de ti en un futuro. Así pues, es como una canción musicalmente memorable, pasa a ser toda una experiencia que va más allá de lo meramente musical.
Long Way To Go sigue siendo muy buena, pero decae un poco con respecto a las anteriores. Particularmente me gusta el ritmo frenético que no da descanso a la canción en ningún instante.
Black Juju es una canción experimental y larga, con aires tribales y cierto toque psicodélico, que según el día me parece una gran canción o un experimento levemente fallido. Sea como sea, es una composición bastante meritoria y con algunos pasajes ciertamente fascinantes.
Si lo que le pedimos es ese tanto de psicodelia que precisan ciertas rectas cuando vamos conduciendo en el auto para abandonar nuestra mente, Black Juju aporta ese punto de atmósfera.
Is It My Body es la canción más simple del disco, un tema de hard rock bastante accesible, que puede parecer muy poca cosa en comparación con otros temas del disco, pero que cuenta con un estribillo totalmente irresistible, lo que la hace muy apta para el directo.
Hallowed Be My Name es junto con Black Juju la que menos me convence del disco, aunque al igual que sucede con Long Way To Go, su ritmo es increíblemente pegadizo y cuenta con una gran intensidad.
El punto culminante del disco es el final. Tres canciones que van unidas entre sí, y dos de ellas son las dos mejores canciones del disco.
Una de ellas es Second Coming, una canción muy siniestra de principio a fin, en la que Alice Cooper parece poseído, y que cuenta con el mejor momento del disco: ese final, con un ritmo militar avasallador y un piano solemne que se añade poco a poco, para ir apoderándose del tema y dar paso al siguiente. Si existe algo que evoque el apocalipsis en la música, posiblemente sea el final de esta canción. Ese piano solemne se torna en una melodía infantil para dar entrada a la segunda mejor canción: Ballad of Dwight Fry, una balada larga con cambios de ritmo y cierto epicismo que habla de un hombre encerrado en un manicomio en contra de su voluntad. La interpretación dramática que le da Alice es simplemente sublime, y el estribillo es de una fuerza devastadora. Y tras estas dos grandes extravagancias, el disco pone punto y final con Sun Arise, una versión de una canción eucarística que les trajo cierta polémica. Al margen de eso, es un tema muy alegre, que contrasta con humor negro la oscuridad de los dos anteriores, y demuestra que a pesar de todo, sus devaneos místicos no eran algo a tomar en serio. Y así es como termina uno de los mejores discos de la mejor década del rock.
Bajatelo y disfrutalo aqui.
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